martes, 15 de marzo de 2011

De visita al pediatra... (Bue.. al veterinario)

Al día siguiente papá me llevó al pediatra (bue... al veterinario, pero de tanto escuchar llamarlo así a mi papá se me pego). El veterinario es el doctor de los perros, lo explico por si alguien no lo sabía, yo no lo sabía por ejemplo. Estuvo preguntando entre muchos vecinos y todos le recomendaron uno muy bueno a tres cuadras de nuestra casa. Ahí fuimos a upa de papá porque yo todovía no podía pisar la calle porque no me habíaan terminado de dar las vacunas.
Me atendió un doctor que se llama Martín, con cara de bueno y barbita de uno días. A mi me gustó cuando lo ví y lo miré a papá como diciendo: "con este está todo bien". Primero me pesó, despues me revisó las orejas y me metió la mano en la boca tocandome con el dedo los dientesitos y la lengua. Después me puso un termometro en la cola para tomarme la temperatura (eso no me gustó tanto, a ver si a él le hubiera gustado que yo le hiciera lo mismo).
Le dijo a papá que yo era un perro muy sanito (¡Obvio que se pensaba ese!) y le emplicó mis fechas de vacunación. Ahí a papá le cambió la cara, creo que no entendió nada (me parece que tengo un papi un poco lento de cesera), el pediatra (veterinario o doctor como prefieran llamarlo) también se dió cuenta y le preguntó a papá:
- ¿Querés que te lo anote...?
Papá respiró aliviado y contesto: sí.
Ese mismo día me dieron la vacuna que me correspondía y me pegaron un pichazo. Estos se hacen los vivos: primero me ponen el termometro en la cola y después me pinchan ¡tan carita de bueno que tenía Martincito...!
Papi me compró unos bocaaditos re ricos y al final me gustó venir a la verterinaria. Además había otros perritos que me saludaron, a mi me dió verguenza y mucho no charle pero la próxima me animo y les chumbo más.

lunes, 14 de marzo de 2011

Mi nuevo hogar

Papi me puso un plato con agua y otro de alimento balanceado para cachorros. Yo no quería comer, tenía sueño y dormí casi todo el día (los bebes dormimos mucho), papá decía que era por el estres del cambio a la nueva casa (tengo un papi muy psicoanalisado). A la nochecita empezó a preocuparse porque casi no había comido nada, entonces se sentó en el suelo conmigo, al lado del plato de comida y me dió de comer en la boca ¡como si yo no supiera comer! (que yo sea cachorro no significa que sea un salame). Yo le comí un poquito para darle el gusto y que no se sienta frustrado, pobre, es un papá primerizo y se preocupa por nada...
Lo más lindo fue cuando se tuvo que ir unas horas y como era el primer día y no queria dejarme solo en casa, se quedó cuidandome una amiga holandesa, que se llama Femke; y que en esos días estaba de visita en casa.¡Mi babysitter era hermosa! Ella me puso en su pecho y yo me quedé dormido, calentito, mientras ella miraba televisión. ¡Qué buena la vida de perros!