lunes, 14 de marzo de 2011

Mi nuevo hogar

Papi me puso un plato con agua y otro de alimento balanceado para cachorros. Yo no quería comer, tenía sueño y dormí casi todo el día (los bebes dormimos mucho), papá decía que era por el estres del cambio a la nueva casa (tengo un papi muy psicoanalisado). A la nochecita empezó a preocuparse porque casi no había comido nada, entonces se sentó en el suelo conmigo, al lado del plato de comida y me dió de comer en la boca ¡como si yo no supiera comer! (que yo sea cachorro no significa que sea un salame). Yo le comí un poquito para darle el gusto y que no se sienta frustrado, pobre, es un papá primerizo y se preocupa por nada...
Lo más lindo fue cuando se tuvo que ir unas horas y como era el primer día y no queria dejarme solo en casa, se quedó cuidandome una amiga holandesa, que se llama Femke; y que en esos días estaba de visita en casa.¡Mi babysitter era hermosa! Ella me puso en su pecho y yo me quedé dormido, calentito, mientras ella miraba televisión. ¡Qué buena la vida de perros!

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